¿Una nueva cadena de valor en el sector editorial?
Etiquetas: cultura, Estrategia, ferias, futuro, Innovación, Low-cost Editoriales, onemma
En estos días nos hemos enterado que la Feria del Libro de Madrid ha excluido de participar en la misma a “editores, distribuidores y libreros que se dediquen principalmente a la edición, distribución o venta de Libro electrónico o que se publiquen en Internet”. ¿Por qué? Quizás será porque les da miedo el impacto que pueda tener en el sector tradicional. No les faltaría razón. Todo indica que el cambio en el sector parece imparable. Noticias como ésta muestan que quizás los actuales actores no están preparados para dicho cambio.
Sin embargo, sería interesante reflexionar sobre el papel de los actuales componentes de la cadena de valor en el posible futuro escenario. ¿Tendrán cabida todos ellos? ¿Tendrán el mismo protagonismo? ¿Que estrategias deberían seguir para asegurarse el futuro?
Hoy la cadena de valor del sector editorial está formada por autor-agente-editor-distribuidor-punto de venta para llegar al cliente/consumidor. En la cadena, y de forma muy general y si nos atenemos a los datos de la FGEE, el precio del libro se reparte del siguiente modo: el autor y el agente pueden llevarse un 8-10%, el editor un 35-40%, que incluye entre un 20-25% para gastos de comunicación y producción, y entre el distribuidor y el punto de venta un 45-50%.
Pero con la aparición de Internet, es posible que un lector acceda directamente a un libro y se lo baje o lo mande imprimir bajo el sistema “On Demand”. En cualquiera de los dos casos la cadena de valor cambia aunque solo sea en el reparto entre los actores del precio que paga el cliente.
Yéndonos a un extremo, donde el cliente se baja los libros, los únicos costes serían los de desarrollo y gestión de la plataforma y los de comunicación. ¿De cuánto estamos hablando? ¿Un 20% del precio del libro? ¿Un 30%? Eso significa que al autor podría llegar a remunerársele con un 70-80% del precio del libro. Apetecible, ¿verdad? Si lo importante es el contenido, el estilo del autor, entonces uno podría considerar que quizás sí estamos ante una amenaza. Lulu, una de las plataformas de distribución de libros más importantes del mundo, ofrece a sus autores el 80% del beneficio. En España Bubok ofrece lo mismo. Claro que de momento a autores no tan conocidos. Pero todo se andará. Y Google va a ofrecer el 63% del precio pagado por el cliente dentro de su campaña de digitalización.
Así pues, ¿qué lugar les corresponderá a los intermediarios actuales? El papel que juegan editores, distribuidores y libreros debe necesariamente cambiar si no quieren quedarse fuera del negocio futuro como les ha pasado a sus primos del sector musical. Si quieren aportar valor deberán empezar por creer en la amenaza, modificar comportamientos y adaptarse. El valor que hoy aportan (“empaquetar, repartir y poner en manos” de los lectores la cultura) ya no está tan claro en un mundo donde la tecnología y la Red están cada vez más asumidas por todos. Quizás no será el año próximo ni el otro, pero será, seguro. Eso lo podrá hacer un autor directamente con Bubok o Lulu o cualquier otro modelo que surja en el futuro.
¿Qué pueden hacer entonces todos esos actores? Primero pensar en digital. Después unirse a “su enemigo”. Quizás deberían pensar en productos y servicios de valor añadido entorno al libro. Ofrecer algo más. Los editores deberían pensar que gestionan contenidos para múltiples canales y distintos gustos de consumo. Los distribuidores pensar en algo más que ser meros repartidores y las librerías quizás ofrecer distintas formas de aproximarse al libro, nuevas experiencias y formas de consumo. Y sobre todo pensar en el cliente, en sus clientes, sus necesidades y sus inquietudes.
En Onemma estamos en eso. En ayudar al sector en esta transición. En encontrar el modelo adecuado para cada actor y para cada empresa, con independencia de su tamaño. A volcarse en el mundo de la comercialización digital, del eBusiness.
Volviendo a la Feria del Libro de Madrid se me ocurre que ellos mismos le llaman “Libro” electrónico y si es una feria del libro debería estar dentro, ¿no creen? De lo contrario que la llamen Feria del Libro en Papel de Madrid. Me reconforta comprobar que en la Feria del Libro de Sevilla no piensan igual ya que sí admitieron los e-books ya que la feria va de CONTENIDOS.

















Bitacoras.com said:
May 27, 09 at 08:26Información Bitacoras.com…
Esta anotación ha sido propuesta por un usuario para ser votada en Bitacoras.com.
Armando Liussi Depaoli said:
May 28, 09 at 09:06Gran artículo David. Gran punto el de “¿Qué pueden hacer entonces todos esos actores? Primero pensar en digital. Después unirse a “su enemigo”.”
Hasta incluso el “amar a su enemigo”. Aplicable hoy mismo a grandes autores, a la luz de los recientes comentarios de Vargas Llosa (para quien quien “la frivolidad la porta la tecnología…”).
Raúl said:
May 28, 09 at 09:08Sí señor, la gran amenaza es que su porción del pastel se la va a comer el escritor (o su agente, claro!) y le intentan poner vallas al campo.
Lo intentaron con la música, no aprenden, y ahora lo intentan con los libros. Hay que aprender de los errores de lo otros. El sector musical tardó tiempo en aceptar el cambio que suponía Internet y se quedaron atrás. Los editores no deben cometer el mismo error.
Gran post David!
David Soler said:
May 28, 09 at 14:38Armando, pues sí, hasta amarle.
Raul eso mismo, no deben pero … parece mentira que tanta Universidad, Escuela de Negocios y formación no sirva de mucho. No aprender del pasado es algo humano, supongo.
GBO said:
Jun 01, 09 at 23:03Quizá podríamos considerar alguna matización:
- ¿cómo nos afecta en la decisión de compra de un libro que este editado por el sello Anagrama, Lengua de Trapo o Libros del Asteroide? Un sello editorial nos guía, nos da pistas sobre un libro,… El número de libros editados es demasiado elevado como para permitirnos eliminar los intermediarios que nos seleccionan
- ¿Porque no todo el mundo se compra el libro de bolsillo si es más barato? ¿Quizá valoramos una buena edición?
Creo que hace falta una visión más completa del acto de leer y como influye en nuestra forma de consumirlo
David Soler said:
Jun 02, 09 at 21:11GBO, yo creo que son muy pocos los casos donde hay fidelidad a un sello editorial concreto, que sí los hay, claro. Y el papel de las editoriales no es el de “filtrar”. El que debería hacerlo es el librero, y eso añadiría valor a su trabajo y no le eliminaría de la cadena. Por poner un ejemplo de servicio que podría prestar (algunos lo hacen, claro).
El libro de bolsillo no se vende más ya que esta en la segunda o tercera ventana. Pero como en el caso de los CD’s tampoco estoy muy seguro que un precio más bajo hiciera crecer su venta. La elasticidad al precio en este sector no es tan clara como en otros sectores.
Tienes razón en que hay gente que valora la edición y siempre la habrá. La ecuación a resolver es cual será el tamaño de ese público y lo que no deberíamos dar por seguro es que el sector editorial es tan distinto al de la música, las revistas o la prensa como para no correr la misma suerte. O al menos el sector no debería ser tan pretencioso. Como decía Sun Tzu “espera lo mejor pero preparate para la peor”.
Gracias por tu interesante punto de vista.